Una VOZ y una GUITARRA para el TANGO Sábado Show 20/05/95, Revista semanal del diario El País. Ledo Urrutia
Tenía poco más de tres años de edad cuando hizo su primera aparición ante un público al que asombró por el entusiasmo que ponía al cantar y por las virtudes que su pequeña estampa ya traslucía. El hecho ocurrió en su pueblo natal: Ombúes de Lavalle, sus padres fueron los orgullosos y felices responsables de aquel precoz comienzo. Que sería el punto de partida de una trayectoria artística que no supo de pausas ni claudicaciones y que siempre se desarrolló por el sendero de la superación, al amparo de su aguzado instinto musical, de una voz afinada de agradable color e impecable dicción y de su gran sentido de responsabilidad.
Los padres de Ledo Urrutia no sólo son quienes guiaron sus primeros pasos artísticos; también se constituyeron en sus mejores profesores. El progenitor, un criollo de ley (tropero, domador, cantor y guitarrista) le enseñó todos los secretos de un instrumento que él había aprendido a tocar con los payadores y cantores tradicionales de la vieja campaña uruguaya. Y la madre, también una excelente cancionista, contribuyó a la formación de la voz y el estilo de Ledo desde la temprana niñez. Con esa sólida formación comenzó la vida de cantor profesional, primero en el pago chico, extendiendo lentamente su radio de acción a todo el interior del país. En una de esas aventuras, Urrutia conoció a Ramón Páez, un gran recitador criollo que ejerció gran influencia en la carrera posterior de aquel. Asimismo lo integró a su elenco, junto al cual ambos recorrieron muchas provincias argentinas en una gira que llevaba como figura principal a Landriscina.
Un tiempo más adelante, y cuando Urrutia ya tenía 23 años cumplidos, participó en el Festival de Durazno, en el que fue consagrado como "La mejor voz solista en folklore". Este fue el espaldarazo que precisaba para trasladarse a Montevideo, donde esperaba cumplir su viejo anhelo de "cantar con los mejores y poder ser solista respaldándose con su propia guitarra".
La rápida amistad que anudó con Julio Cobelli en la capital decidió el comienzo de su trayectoria en la "Muy Fiel y Reconquistadora"; la guitarra desplazó momentáneamente al canto y junto a este notable ejecutante se convirtió en el acompañante ideal de otros cantantes, compatriotas o argentinos, que se presentaban en los más elegantes salones de la ciudad. Durante tres años integró el conjunto musical de Café Concert, el programa que exhibía Canal 5 y después se unió a MUSICANTO, un grupo vocal de reconocido nivel artístico.
En junio de 1991 Ledo Urrutia se encontraba en Colonia y tuvo oportunidad de ver la primera etapa del concurso de cantores que organizaba "Grandes Valores". No dudó un instante: viajó a Buenos
LEDO URRUTIA: Una carrera siempre ascendente
Aires y se inscribió. Actuó en el programa durante cuatro etapas consecutivas y al final quedó eliminado. No obstante, en noviembre lo invitaron a participar en las semifinales, con lo cual se reparó la injusticia cometida antes. Allí, sólo sin amigos ni influencias, quedó entre los 16 mejores cantores del grupo de 4.000 que compitió inicialmente. Eso le valió ser incluido en el LP que hicieron los triunfadores con la orquesta de Donato Racciatti.
De nuevo en Montevideo se sumó al
elenco que animaba las noches tangueras del Sorocabana, que organizaba Fundación Tango en esa época y donde sigue actuando en la actualidad, ahora como cantor y guitarrista. Más tarde fue integrante del conjunto de guitarras que secundó a Fernando Giménez junto a Mario Núñez, Cobelli y Hernández. En 1993 tuvo la segunda oportunidad de llegar a grabar como cantor cuando participó del cassette que lanzó EL PAIS en su 75 aniversario. Y alternando o, en muchas ocasiones conjuntando su condición de guitarrero y cantor, Ledo Urrutia ha seguido presentándose en los distintos locales montevideanos y en muchos del interior, cada vez más afiatado y ya constituido en uno de los músicos de fuste de nuestro ambiente. Su permanente evolución está apoyada en su contracción al estudio y al trabajo, pero en ella ha tenido una notoria y admitida influencia Aníbal Oberlin, cuyo ejemplo como cantor y su consejo de amigo fueron y son muy importantes; para encontrar el camino en los momentos inciertos del comienzo y para afirmarse en el éxito, cuando pudo acceder a él.
Por ello es que Ledo Urrutia, que "ya actuó con los mejores y logró ser el propio acompañante de su voz" se ha tratado otra meta: convertirse en el mejor cantor y guitarrista del Río de la Plata. Y lo conseguirá seguramente; porque tiene grandes condiciones musicales, constancia y trabajo.
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